Después de la tragedia que significó la vida, una especie de paz y grandeza inquebrantable.
Un pobre humano de mirada perdida va caminando mientras el follaje le canta más fuerte su soledad; cabizbajo, disminuido, cavilando sobre la decadencia que va emitiendo en cada suspiro.
Asoma al futuro y extenuado observa una fuente inagotable de maleza y pesar.
Abatido, ha buscado respuestas y hoy yace cansado, !infeliz! no sabe que es poco el tiempo y es el tiempo el que le mortifica, le cala, le estruja y le funde con la corriente imparable del porvenir.
Aún con su mugre, su hambre y sus dos pesos sigue pensando en vislumbrar la gloria, y con los pies enlodados hace una pausa y se sienta junto a aquél árbol, no se sabe de dónde toma fuerza y todavía tiene el aliento para pararse pomposo sobre sus pies lacerados, le hace una reverencia al padre árbol y le brinda un cántico en donde presume un hálito de esperanza.
Himnos de dolor emanan de su danza, danza entrecortada, fé rasgada que se mantiene firme y en calma porque sabe que la tragedia ha de llegar.
De repente se derrama en un grito y todas las emociones humanas son reunidas en un solo acorde.
Un alma en ascención, un espíritu de lucha que por siglos ha ido cargando un pesar y que en ese peregrinaje poquito a poco lo va soltando.
Una caricia cobija su sombra, agua fresca al arrebato de una lágrima, ... abandonarse a la certeza de lo que no se ve.
Indefenso, sigue modesto, continúa, mira hacia el frente, carga tu cruz y lleva el ritmo, podrás enfrentarte al tiempo y al destino.
Guerrero en busca de un descanso, !bébete las lágrimas del desasosiego y no pares!
Un lamento de angustia, luego se levanta y con sus manos rasposas va rompiendo ramas que le cierran el paso, arrancando a jirones el azar.
Va solo y está cansado.
Y a punto de rendirse, !un cúmulo de vitalidad lo colma y sucede!
Se precipita, emite un grito, llora, se desgarra, canta y se eleva, va dejando caer pedazos de historia, retazos de glorias, trozos de pesares, cachitos de añoranza, cajitas de placeres, nubes de ilusiones, tardes de café, noches de frío, amores, dolores, sinsabores... y se va esfumando en ese cielo, emanando esencias al cosmos.
Y ahora es solo una huella, una emoción, un ser más allá del desnudo,
ligero, cual ave, que dice adiós de la forma más bella....
con un acorde espiritual en La menor
y en un silencio jubiloso e inefable...
se apaga.
Holograma
Un lugar que reconoce yace desierto, grita las voces de recuerdos de otras eras y nadie responde.
Un lugar que camina y sólo observa pequeños fragmentos; y un racimo de tiempo se desarma, se desgaja.
Un lugar que atraviesa a contracorriente, gran pantalla de añoranzas.
Un lugar que le da la espalda, que ha cambiado, que ha crecido y ya no es.
Un lugar que camina y sólo observa pequeños fragmentos; y un racimo de tiempo se desarma, se desgaja.
Un lugar que atraviesa a contracorriente, gran pantalla de añoranzas.
Un lugar que le da la espalda, que ha cambiado, que ha crecido y ya no es.
Errante
Paso a pasito anda por el mundo;
entre sombras nocturnas cocinando olores;
paso a pasito danzando sin rumbo,
entre bohemia y arrabal saboreando dolores.
Va dejando pedazos de vida, huella del tiempo,
desgarrando trozos de su esencia;
va desnuda y ligera, alma al viento,
rompiendo el lastre de su existencia.
Pies de yunke, pies de pluma,
le arrojan y le angustian;
pies de niña, pies de puma,
le desafían y le aventuran.
El dulce caminar comienza,
el doliente caminar desgarra,
el amante caminar abraza,
el tiempo caminar abrevia,
el infante caminar brinca,
el amigo caminar enseña,
el osado caminar convoca.
Mano de madre dónde estás,
consejo de padre lejano eco,
caricia truncada,
beso hueco,
nada.
!Caminante ríe, llora y descansa!,
pues los pasos no regresan
y el camino es largo,
y a veces es amargo,
y a veces...,
a veces cansa.
Caminante huella has dejado,
entre olores asfixiantes de exterminio,
entre el polvo fétido y caliente,
de las venas de una América doliente,
entre el luto de un pueblo olvidado,
Caminante huella has dejado.
Caminar es el camino,
el camino es peregrino,
peregrino errante,
el errar es tu destino.
Nómada itinerante !no dejes de buscar!,
ese es tu arte...
bohemio vagabundo !no dejes de cantar!,
ese es tu arte...
condición de migrante !no dejes de luchar!,
ese es tu arte...
niño inocente !no dejes de jugar!,
ese es tu arte...
payaso de kiosco !no dejes de reír!,
ese es tu arte...
gitano taciturno !no dejes de danzar!,
ese es tu arte...
pies de revolucionario !no dejes de emancipar!,
ese es tu arte...
Emprended el vuelo,
viajad ligero,
¿lo veis?... caminante,
esta vida es mejor sin lastre.
Las piedras guardan historias.
entre sombras nocturnas cocinando olores;
paso a pasito danzando sin rumbo,
entre bohemia y arrabal saboreando dolores.
Va dejando pedazos de vida, huella del tiempo,
desgarrando trozos de su esencia;
va desnuda y ligera, alma al viento,
rompiendo el lastre de su existencia.
Pies de yunke, pies de pluma,
le arrojan y le angustian;
pies de niña, pies de puma,
le desafían y le aventuran.
El dulce caminar comienza,
el doliente caminar desgarra,
el amante caminar abraza,
el tiempo caminar abrevia,
el infante caminar brinca,
el amigo caminar enseña,
el osado caminar convoca.
Mano de madre dónde estás,
consejo de padre lejano eco,
caricia truncada,
beso hueco,
nada.
!Caminante ríe, llora y descansa!,
pues los pasos no regresan
y el camino es largo,
y a veces es amargo,
y a veces...,
a veces cansa.
Caminante huella has dejado,
entre olores asfixiantes de exterminio,
entre el polvo fétido y caliente,
de las venas de una América doliente,
entre el luto de un pueblo olvidado,
Caminante huella has dejado.
Caminar es el camino,
el camino es peregrino,
peregrino errante,
el errar es tu destino.
Nómada itinerante !no dejes de buscar!,
ese es tu arte...
bohemio vagabundo !no dejes de cantar!,
ese es tu arte...
condición de migrante !no dejes de luchar!,
ese es tu arte...
niño inocente !no dejes de jugar!,
ese es tu arte...
payaso de kiosco !no dejes de reír!,
ese es tu arte...
gitano taciturno !no dejes de danzar!,
ese es tu arte...
pies de revolucionario !no dejes de emancipar!,
ese es tu arte...
Emprended el vuelo,
viajad ligero,
¿lo veis?... caminante,
esta vida es mejor sin lastre.
Las piedras guardan historias.
Gusano infecto
A diario despido de tarde a los efímeros colores,
a diario río y lloro para no olvidar sentir,
a diario digo adiós a este mar de sabores,
a diario camino un poco queriendo olvidar morir.
Luz de luna eclipsada en los suburbios.
Danza enardecida al son de viento ahogado.
Carnaval que marcha en un rito callado.
Rayo de sol inadvertido en la metrópoli.
La muerte es morir,
morir de muerte,
de muerte morir,
morir es la muerte.
Es morir de pena cuando la vida duele,
duele en su pronto mutismo, duele en el breve tiempo;
duele en la mano que lentamente acaricia la despedida
y en el abismo de aquellos ojos que alguna vez fueron vida.
La vida es morir,
morir de vida,
de vida morir,
la vida es la muerte.
Gusanos eternos, decía un poeta,
gusanos trascendentes,
gusanos infectos,
eso es la muerte.
¿Qué colores pinta el cielo?
¿cuál el encabezado del periódico?
¿qué cantan las aves?
¿cuál es la fecha?,
¿qué gritan las montañas?
¿cuándo es la próxima ofensiva?
¿a qué suena el canto de la cigarra?
¿cuándo el inminente genocidio?
¿qué reza sublime la flor?
¿de qué estamos hechos?
¿cómo es el cómo?
¿cuándo el cuando?
¡Amada vida y amada muerte!
agua y sed,
niño y viejo,
sol y sombra,
gente y soledad,
danza y ensueño,
carcajada y llanto,
acorde y silencio.
¡Amada vida!
eres agua y niño y sol y gente
y danza y carcajada y acorde.
¡Amada muerte!
Eres sed y viejo y sombra y soledad
y ensueño y llanto y silencio.
¡Eros y tánatos!
la risa de un niño que jamás nació,
la chispa divina que nunca encendió,
albor de madrugada, 4: 22 am y el último aliento.
Aquél eterno amor de dos desconocidos
que chocan sus miradas perdiéndose entre ríos.
En los suburbios, luz de luna eclipsada.
Al son de ahogados vientos, danza enardecida.
En un rito de silencio, carnaval que marcha.
En la metrópoli, centella de sol inadvertida.
La muerte toma el té con la vida,
mientras charlan nimiedades,
la vida invita a bailar a la muerte
mientras azaroso, sobre la tierra
cae lento el tintineo de una moneda.
La sublime vida, la fina muerte;
La noble vida, la gélida muerte;
La tórrida vida, la burlona muerte;
La tropical vida, la distraída muerte;
La sorpresiva vida, la frugal muerte;
La constante vida, la eterna muerte;
La gloriosa vida, la doliente muerte;
La cálida vida, la altísima muerte.
De hedor glacial, de calor cruel,
de ruido silencioso, de eco blando.
esa es la muerte, esa es la vida
¡abrázalas siempre!
A diario es el ritual hacia ese eterno dormir.
Nota: inspirado en "Venenos para descansar" y "Morgue #1" de José Vicente Anaya. : )
a diario río y lloro para no olvidar sentir,
a diario digo adiós a este mar de sabores,
a diario camino un poco queriendo olvidar morir.
Luz de luna eclipsada en los suburbios.
Danza enardecida al son de viento ahogado.
Carnaval que marcha en un rito callado.
Rayo de sol inadvertido en la metrópoli.
La muerte es morir,
morir de muerte,
de muerte morir,
morir es la muerte.
Es morir de pena cuando la vida duele,
duele en su pronto mutismo, duele en el breve tiempo;
duele en la mano que lentamente acaricia la despedida
y en el abismo de aquellos ojos que alguna vez fueron vida.
La vida es morir,
morir de vida,
de vida morir,
la vida es la muerte.
Gusanos eternos, decía un poeta,
gusanos trascendentes,
gusanos infectos,
eso es la muerte.
¿Qué colores pinta el cielo?
¿cuál el encabezado del periódico?
¿qué cantan las aves?
¿cuál es la fecha?,
¿qué gritan las montañas?
¿cuándo es la próxima ofensiva?
¿a qué suena el canto de la cigarra?
¿cuándo el inminente genocidio?
¿qué reza sublime la flor?
¿de qué estamos hechos?
¿cómo es el cómo?
¿cuándo el cuando?
¡Amada vida y amada muerte!
agua y sed,
niño y viejo,
sol y sombra,
gente y soledad,
danza y ensueño,
carcajada y llanto,
acorde y silencio.
¡Amada vida!
eres agua y niño y sol y gente
y danza y carcajada y acorde.
¡Amada muerte!
Eres sed y viejo y sombra y soledad
y ensueño y llanto y silencio.
¡Eros y tánatos!
la risa de un niño que jamás nació,
la chispa divina que nunca encendió,
albor de madrugada, 4: 22 am y el último aliento.
Aquél eterno amor de dos desconocidos
que chocan sus miradas perdiéndose entre ríos.
En los suburbios, luz de luna eclipsada.
Al son de ahogados vientos, danza enardecida.
En un rito de silencio, carnaval que marcha.
En la metrópoli, centella de sol inadvertida.
La muerte toma el té con la vida,
mientras charlan nimiedades,
la vida invita a bailar a la muerte
mientras azaroso, sobre la tierra
cae lento el tintineo de una moneda.
La sublime vida, la fina muerte;
La noble vida, la gélida muerte;
La tórrida vida, la burlona muerte;
La tropical vida, la distraída muerte;
La sorpresiva vida, la frugal muerte;
La constante vida, la eterna muerte;
La gloriosa vida, la doliente muerte;
La cálida vida, la altísima muerte.
De hedor glacial, de calor cruel,
de ruido silencioso, de eco blando.
esa es la muerte, esa es la vida
¡abrázalas siempre!
A diario es el ritual hacia ese eterno dormir.
Nota: inspirado en "Venenos para descansar" y "Morgue #1" de José Vicente Anaya. : )
Haikús
JAMÁS
Cansada de no ser,
invisible del cosmos;
enigma del no.
TIEMPO
Pintado de abismos,
puntillizo;
Heráclito, negro cinismo.
ARENA
Pequeños diamantes,
destellos;
amarillo horizonte.
CACTUS
Gigante verde,
milenario;
del valle guardián.
AGUA
Capullitos de cristal,
enredadera de vida;
caricia musical.
DAVID
Alma de cuerdas,
antiguo;
frente serena.
INFANCIA
Azúcar y miel,
anhelos;
sueño de un carrusel.
CARCAJADA
Arte de sandía,
reventar;
estruendo de alegría.
Cansada de no ser,
invisible del cosmos;
enigma del no.
TIEMPO
Pintado de abismos,
puntillizo;
Heráclito, negro cinismo.
ARENA
Pequeños diamantes,
destellos;
amarillo horizonte.
CACTUS
Gigante verde,
milenario;
del valle guardián.
AGUA
Capullitos de cristal,
enredadera de vida;
caricia musical.
DAVID
Alma de cuerdas,
antiguo;
frente serena.
INFANCIA
Azúcar y miel,
anhelos;
sueño de un carrusel.
CARCAJADA
Arte de sandía,
reventar;
estruendo de alegría.
¿Qué tal si nos leemos?
¿Por qué leer?, ¿por qué es más válido leer que escuchar o ver o tocar o saborear u oler?; la vida ofrece muchas experiencias que podemos interpretar, ¿por qué letras que contienen un sonido contribuyen a la cultura universal?
Qué tal si saboreando descubro el sentido de la vida.
Y si escuchando me dejo seducir en un acorde y comprendo el por qué cósmico.
Y si acariciando siento, encuentro y se manifiesta a través de una epifanía el más grande éxtasis.
Y si bebiendo un aroma puedo despertar en este transitorio y fugaz camino que a veces nos aliena y nos ahoga, nos hiere y nos perturba y nos abandona y nos cala y nos cuestiona.
Qué tal si en el tacto la filosofía se revela erótica, y en una danza de fuego responde al tiempo: !siempreeeee!, o si en un ritual el rumor de un viento sereno se funde enamorado con el golpetear de la lluvia apagando el fuego, y de entre las cenizas y el tintineo, el olor a tierra mojada y a madera crujiente una copla se entona risueña dando una simple respuesta: !Juegaaaa!
Qué tal si todo aquello que nos es oculto, esos resquicios, esas esquinas, esos recovecos que no vemos, esos enigmas que en lo cotidiano nos absorven, ese misterio insondable de ser, ese silencio que merodea nuestra cabeza cuando estamos solos, ese existencialismo de madrugada se resuelve en la mordida de una sandía, o en las huellas que van dejando los pies descalzos en una tarde de playa, o en la charla con un extraño, o en el incógnito placer que encierra el chocolate, o en la contemplación absorta de una flor, o en el cálido beso de un niño a su abuelo que le grita a la Tierra: !Amaaaaa!.
Qué tal si nos leemos
Qué tal si saboreando descubro el sentido de la vida.
Y si escuchando me dejo seducir en un acorde y comprendo el por qué cósmico.
Y si acariciando siento, encuentro y se manifiesta a través de una epifanía el más grande éxtasis.
Y si bebiendo un aroma puedo despertar en este transitorio y fugaz camino que a veces nos aliena y nos ahoga, nos hiere y nos perturba y nos abandona y nos cala y nos cuestiona.
Qué tal si en el tacto la filosofía se revela erótica, y en una danza de fuego responde al tiempo: !siempreeeee!, o si en un ritual el rumor de un viento sereno se funde enamorado con el golpetear de la lluvia apagando el fuego, y de entre las cenizas y el tintineo, el olor a tierra mojada y a madera crujiente una copla se entona risueña dando una simple respuesta: !Juegaaaa!
Qué tal si todo aquello que nos es oculto, esos resquicios, esas esquinas, esos recovecos que no vemos, esos enigmas que en lo cotidiano nos absorven, ese misterio insondable de ser, ese silencio que merodea nuestra cabeza cuando estamos solos, ese existencialismo de madrugada se resuelve en la mordida de una sandía, o en las huellas que van dejando los pies descalzos en una tarde de playa, o en la charla con un extraño, o en el incógnito placer que encierra el chocolate, o en la contemplación absorta de una flor, o en el cálido beso de un niño a su abuelo que le grita a la Tierra: !Amaaaaa!.
Qué tal si nos leemos
Pedazo a pedazo
Como si todo mi ser no tuviera un sostén, como si el suelo que me dejaba estar ya no se detuviera, derrumbándose pedazo a pedazo hasta dejarme desnuda. Me duele ser en sí, me desconozco, no me encuentro.
Jamás me había sentido tan vulnerable, con ganas de envolverme en un trapo y ahí quedarme. Jamás había desconocido el cuerpo en el que vivo, querer renuciar a él y volar muy lejos, jamás... Jamás había querido escupirme y ahí embarrarme, arrastrándome en el suelo, volviéndome basurita de viento para quizá disolverme perenne en la nada.
Sorprendente es cómo la vida nos lleva a tocar fondos tan extraños, inesperados, no buscados; sorprendente que vamos cuidando paso a paso y de repente una marejada de pensamientos nos aplastan, nos zambullen y destruyen. Qué fondo toco si no es mi propia identidad, una vacía, sin piso, sin estas letras que poco a poco la distancia las va alejando de entre sí M ............... i .................................r..............................i..........................a................................m..................................., qué fondo toco si no me hallo, si soy un fantasma dentro de un fantasma.
No quiero perderme, no quiero que la magia se desdibuje, no quiero esta tristeza, no quiero disolver ese brillo que unos ojos y una risa le daban a mis días.
Jamás me había sentido tan vulnerable, con ganas de envolverme en un trapo y ahí quedarme. Jamás había desconocido el cuerpo en el que vivo, querer renuciar a él y volar muy lejos, jamás... Jamás había querido escupirme y ahí embarrarme, arrastrándome en el suelo, volviéndome basurita de viento para quizá disolverme perenne en la nada.
Sorprendente es cómo la vida nos lleva a tocar fondos tan extraños, inesperados, no buscados; sorprendente que vamos cuidando paso a paso y de repente una marejada de pensamientos nos aplastan, nos zambullen y destruyen. Qué fondo toco si no es mi propia identidad, una vacía, sin piso, sin estas letras que poco a poco la distancia las va alejando de entre sí M ............... i .................................r..............................i..........................a................................m..................................., qué fondo toco si no me hallo, si soy un fantasma dentro de un fantasma.
No quiero perderme, no quiero que la magia se desdibuje, no quiero esta tristeza, no quiero disolver ese brillo que unos ojos y una risa le daban a mis días.
Al pie de la montaña, un ritual
Amanece ya, lo toma en sus manos, le respira, besa su boca, se da el encuentro; entra en ella en un fluido de fuego, la toca violentamente y arde…de súbito se vuelve caricia y un cúmulo de su aroma irrumpe desbordante; le muerde el labio, se arrastra en su lengua, se filtra en sus venas y hace una bacanal.
Despunta la aurora, le estremece la brisa matinal…y suspira, descalza pisa la tierra que le recuerda su condición humana…fugaz; dos ojos relámpagos de fantasía abren abismos radiantes dejando ver quién es y aquél frío fenómeno de madrugada se esfuma en los primeros rayos de sol, mientras ella calienta sus días al pie de la montaña y un amor.
Ella baila con el viento y gira lentamente, su falda se eleva ondeando al aire; cierra los ojos y el rosáceo del alba pinta sus mejillas de color, entretanto el azul boreal teje retazos de una flor.
A lo lejos escucha una oda que le hace voltear, mueve los hombros en un intento por danzar, hay un brillo en su mirada…, nadie alrededor, es el eco de su risa al regresar.
Ella bebe en la espera y dibuja estrellas, ríe, intuye que será un día genial y se marcha silbando una canción…
Despunta la aurora, le estremece la brisa matinal…y suspira, descalza pisa la tierra que le recuerda su condición humana…fugaz; dos ojos relámpagos de fantasía abren abismos radiantes dejando ver quién es y aquél frío fenómeno de madrugada se esfuma en los primeros rayos de sol, mientras ella calienta sus días al pie de la montaña y un amor.
Ella baila con el viento y gira lentamente, su falda se eleva ondeando al aire; cierra los ojos y el rosáceo del alba pinta sus mejillas de color, entretanto el azul boreal teje retazos de una flor.
A lo lejos escucha una oda que le hace voltear, mueve los hombros en un intento por danzar, hay un brillo en su mirada…, nadie alrededor, es el eco de su risa al regresar.
Ella bebe en la espera y dibuja estrellas, ríe, intuye que será un día genial y se marcha silbando una canción…
Del día final
Sería muy bello elegir el día de mi muerte; sí tuviese esa potestad elegiría morir al atardecer, en la cima de una montaña, rodeada por el silencio de la reflexión y el canto de esperanza del halcón, interpretando la inmensidad rosazulada del crepúsculo de mi vida en este pequeño patio universal, despidiendo con un sollozo de júbilo al padre sol; y después de ese instante en el que el humo del silencio me envuelva, esperaría de brazos abiertos a aquél que amé, para degustar una copa de vino con mi buen amigo, una breve charla sobre lo sublime de lo cotidiano que significó ser un humano y por qué no, cuando llegue la noche y la luna cotidiana irrumpa, que el sonido impetuoso de una fogata acompañe el mutismo bajo el que tomada de la mano de mi amor-amigo moriría; lanzando una plegaria de paz.
Cuán bello sería morir sin esperar la temida hora de la asfixia, morir cantando hacia los cuatro puntos cardinales y con una última danza agradecer cuánto he tenido a bien experimentar en este breve lapso de un suspiro.
¿Y cuál sería el mensaje?- busca la libertad a toda costa, pero una libertad que sea compartida, en donde las convenciones sociales no tengan cabida y sea tu mejor amigo el amor de tu vida, en donde cada cosa que hagas la dicte el corazón, nunca la razón; busca encontrar un sentido y no pretendas salvar al mundo con un ego engrandecido, porque ninguna libertad es más preciada que saberse pequeño, como aquella hormiga, como aquél grillo cantor, que hasta pudiésemos encontrar nuestra misión en rescatar un pequeño gorrión. Tiéndele la mano al camarada pero también al enemigo, nunca celes porque no hay peor veneno para el mundo interno; finalmente, si quieres disolverte en el todo, ruega por perdón y perdona con el más noble y digno acto… el amor.
Cuán bello sería morir sin esperar la temida hora de la asfixia, morir cantando hacia los cuatro puntos cardinales y con una última danza agradecer cuánto he tenido a bien experimentar en este breve lapso de un suspiro.
¿Y cuál sería el mensaje?- busca la libertad a toda costa, pero una libertad que sea compartida, en donde las convenciones sociales no tengan cabida y sea tu mejor amigo el amor de tu vida, en donde cada cosa que hagas la dicte el corazón, nunca la razón; busca encontrar un sentido y no pretendas salvar al mundo con un ego engrandecido, porque ninguna libertad es más preciada que saberse pequeño, como aquella hormiga, como aquél grillo cantor, que hasta pudiésemos encontrar nuestra misión en rescatar un pequeño gorrión. Tiéndele la mano al camarada pero también al enemigo, nunca celes porque no hay peor veneno para el mundo interno; finalmente, si quieres disolverte en el todo, ruega por perdón y perdona con el más noble y digno acto… el amor.
Morir de tiempo
El tiempo me vive, me lastima, hace estragos y se burla, me enferma, me esclaviza, me ata de manos y pies y me escupe a la cara, me tiene secuestrada, me causa espasmos, sarpullido, me tapa la boca, me desmaya.
Muero de tiempo, muero porque no decido, porque no me basta y voy corriendo tras el, y cuando lo alcanzo y llego a acariciarlo ilusamente, !se va volando!, !se desdibuja!; muero descarnada, muero en pedazos, muero de distancia y de cansancio, muero de ti, muero en sus brazos.
El tiempo me acuesta en el potro y me condena, cuando mil manos estrujan mi ser despedazándolo, y con nadie me voy y con nadie estoy, porque esas manos me sueltan y regreso al punto de partida de la tortura, al abstracto, al efímero, a la cápsula que me ahoga, !tiempo no te entiendo!, hoy soy sólo un guiñapo.
Quiero volver a abrir esa ventana, quiero respirar la noche en mis pulmones, quiero ahogarme de luna... y no puedo. Empero cuando observo lo sereno y divino del misterio azul, que me dice cantando en un susurro "no hay prisaaaaaa...", que me recuerda a través del silbido del viento que toda esta carrera es un constructo que no va a parar sino hasta el frío sepulcral de una lápida cubierta por la hojarasca del olvido... la esperanza se asoma tímida, me dibuja una sonrisa armoniosa y me revuelve el cabello diciéndome...eres un gusano Miriam, un gusanito y nada más...
Y es ahí cuando mis puños se vuelven a cerrar, mi cuerpo se quita todo obstáculo, me pongo mi capa, mi espada, mi casco y digo... !!qué demonios : ) !!, no reteat, no surrender...
Muero de tiempo, muero porque no decido, porque no me basta y voy corriendo tras el, y cuando lo alcanzo y llego a acariciarlo ilusamente, !se va volando!, !se desdibuja!; muero descarnada, muero en pedazos, muero de distancia y de cansancio, muero de ti, muero en sus brazos.
El tiempo me acuesta en el potro y me condena, cuando mil manos estrujan mi ser despedazándolo, y con nadie me voy y con nadie estoy, porque esas manos me sueltan y regreso al punto de partida de la tortura, al abstracto, al efímero, a la cápsula que me ahoga, !tiempo no te entiendo!, hoy soy sólo un guiñapo.
Quiero volver a abrir esa ventana, quiero respirar la noche en mis pulmones, quiero ahogarme de luna... y no puedo. Empero cuando observo lo sereno y divino del misterio azul, que me dice cantando en un susurro "no hay prisaaaaaa...", que me recuerda a través del silbido del viento que toda esta carrera es un constructo que no va a parar sino hasta el frío sepulcral de una lápida cubierta por la hojarasca del olvido... la esperanza se asoma tímida, me dibuja una sonrisa armoniosa y me revuelve el cabello diciéndome...eres un gusano Miriam, un gusanito y nada más...
Y es ahí cuando mis puños se vuelven a cerrar, mi cuerpo se quita todo obstáculo, me pongo mi capa, mi espada, mi casco y digo... !!qué demonios : ) !!, no reteat, no surrender...
Adivinanza
Romance antiguo,
nocturno...altivo;
textura del viento,
hoyo negro del tiempo,
matiz del eterno.
Vives en perenne luto,
siempre sereno, taciturno,
bajo la sombra de un muerto,
y ves el clamor secreto
que da vida a la noche
y al palpitar del infierno.
nocturno...altivo;
textura del viento,
hoyo negro del tiempo,
matiz del eterno.
Vives en perenne luto,
siempre sereno, taciturno,
bajo la sombra de un muerto,
y ves el clamor secreto
que da vida a la noche
y al palpitar del infierno.
De su despertar
No sé que punto sagrado creó la ignición vital
en un cosmos caótico que se pausó por un instante;
no sé que implosión de qué estrella brillante
hubo de acontecer como un acto trascendental
para que él naciera y este universo renunciara a lo trivial.
¿Dónde se haya el germen de su alegre canto?
cuando como ensueño dormía en el Olimpo,
¿dónde el soplo de viento que le dio el aliento?
cuando para despertarle del letargo elegíaco de lo muerto,
los dioses danzaban y lanzaban odas al tiempo.
Hoy los madrigales se visten de salmos, loores y colores; y la penumbra
de la noche lóbrega se pinta de luna, y el miedo huye…y ya no hay retorno;
hoy el polvo que deambula cual testigo mudo del eterno
le reconoce y acaricia delineando el trazado etéreo de su sombra.
Y de él se abrazan la nada, el abismo, un espejismo y el vacío,
cuando no pueden siquiera tocar lo que el recuerdo ha hecho de ese hombre,
y las hortalizas despiertan derramadas de rocío,
y se sabe que ni la muerte enunciando su nombre,
podrá borrar aquel día en que el azar y mi perenne amar
desde un grito dimensional le hicieron despertar.
en un cosmos caótico que se pausó por un instante;
no sé que implosión de qué estrella brillante
hubo de acontecer como un acto trascendental
para que él naciera y este universo renunciara a lo trivial.
¿Dónde se haya el germen de su alegre canto?
cuando como ensueño dormía en el Olimpo,
¿dónde el soplo de viento que le dio el aliento?
cuando para despertarle del letargo elegíaco de lo muerto,
los dioses danzaban y lanzaban odas al tiempo.
Hoy los madrigales se visten de salmos, loores y colores; y la penumbra
de la noche lóbrega se pinta de luna, y el miedo huye…y ya no hay retorno;
hoy el polvo que deambula cual testigo mudo del eterno
le reconoce y acaricia delineando el trazado etéreo de su sombra.
Y de él se abrazan la nada, el abismo, un espejismo y el vacío,
cuando no pueden siquiera tocar lo que el recuerdo ha hecho de ese hombre,
y las hortalizas despiertan derramadas de rocío,
y se sabe que ni la muerte enunciando su nombre,
podrá borrar aquel día en que el azar y mi perenne amar
desde un grito dimensional le hicieron despertar.
Orgía líquida
Azul naciente, brillante, fugaz,
una luz misteriosa danza al son de la sal,
a orillas del mundo eclosionan las olas
y mi ser se vuelve de arena, de cristal.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
¿Qué enigmas se ocultan en el infierno frío de tu suelo?
siempre impasible y armonioso, de tinieblas radiantes,
siempre imperturbable, horror silencioso, de medusas errantes,
¿Qué necesitas mar alado para emprender el vuelo?
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
Fúnebre y doliente, perpetuo, de luna siempre,
ímpetu violento, carcajada ardiente, amigo del viento,
tempestad hiriente que nunca muere,
¿No te entristece el hastío silente de un eterno lento?
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
¿Qué encanto escondes bello mar, que te contemplo?
¿acaso fuiste testigo del milagro de la vida?
¿viste estallar la incandescencia mágica del tiempo?,
en aquella tarde de creación, ficción jamás comprendida.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
¿Por qué el ser humano en tu seno no tiene cabida?
único espacio digno para decir adiós amando,
cuando el mutismo aturdidor de tu piel le va cantando
a esta realidad incierta, abominable, de desgracias abatida.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
Sólo en tus entrañas se encuentra el secreto de la existencia,
es en tus abismos que se esconden las almas errantes,
de mil ahogados, los sin nombre, los olvidados, los andantes,
los desaparecidos que has acogido tiernamente en un vaivén de cadencia.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
Abrazas a la tierra haciendo fiesta, juegas a ser Dios en lo inconmensurable,
acaricias asfaltos y ya se escucha tu estridente canto,
de espíritu indomable, de furia inacabable,
dejando tras de sí fragmentos de muerte y llanto.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
una luz misteriosa danza al son de la sal,
a orillas del mundo eclosionan las olas
y mi ser se vuelve de arena, de cristal.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
¿Qué enigmas se ocultan en el infierno frío de tu suelo?
siempre impasible y armonioso, de tinieblas radiantes,
siempre imperturbable, horror silencioso, de medusas errantes,
¿Qué necesitas mar alado para emprender el vuelo?
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
Fúnebre y doliente, perpetuo, de luna siempre,
ímpetu violento, carcajada ardiente, amigo del viento,
tempestad hiriente que nunca muere,
¿No te entristece el hastío silente de un eterno lento?
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
¿Qué encanto escondes bello mar, que te contemplo?
¿acaso fuiste testigo del milagro de la vida?
¿viste estallar la incandescencia mágica del tiempo?,
en aquella tarde de creación, ficción jamás comprendida.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
¿Por qué el ser humano en tu seno no tiene cabida?
único espacio digno para decir adiós amando,
cuando el mutismo aturdidor de tu piel le va cantando
a esta realidad incierta, abominable, de desgracias abatida.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
Sólo en tus entrañas se encuentra el secreto de la existencia,
es en tus abismos que se esconden las almas errantes,
de mil ahogados, los sin nombre, los olvidados, los andantes,
los desaparecidos que has acogido tiernamente en un vaivén de cadencia.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
Abrazas a la tierra haciendo fiesta, juegas a ser Dios en lo inconmensurable,
acaricias asfaltos y ya se escucha tu estridente canto,
de espíritu indomable, de furia inacabable,
dejando tras de sí fragmentos de muerte y llanto.
Una línea muy delgada separa la civilización de la fragilidad.
Del día de nuestra muerte
Sentirme acompañada, plena, feliz y enamorada,
creer en la ternura, la bondad y la belleza,
saber que están tus manos, tu voz y tu pureza,
que me abrazan siempre en un cálido verde de alborada.
Pero, amado señor mío,
cuando mueras o yo lo haremos solos,
tú con tu arrojo, yo con mi brío,
última danza que bailaremos todos.
Danza de muerte, danza aventurada y alegre,
instante cotidiano y glorioso,
!cántame una melodía!
instante divino, sublime, fastuoso,
que no permita la cobardía
ante el evento de la vida.
Y no escucharé el llanto quebrado de tu voz,
porque la muerte será mía, a solas, conmigo;
y tú musitarás tan sólo retazos de un adiós,
mientras el abismo me da la mano y se vuelve fiel amigo.
Y es que en realidad estamos solos, y no de soledad,
sino solos de voz, de pensamiento y de este caminad,
que desde el nacimiento hasta la muerte,
va tejiendo entre risas y lágrimas, el telar de nuestra suerte.
Por eso quiero tocar tu mano
y abrazarte hasta que reviente,
sentir que mis pasos no fueron en vano
y besar tus labios con fervor ardiente.
!Amado mío!, partamos con una retirada digna,
llena de júbilo, amor y alegrías.
por haber sentido en estas venas la existencia plena,
caminos de escarlata que amaron el dulce y el amargo de los días.
Vayámonos de aquí siendo valientes
acariciando la fragilidad que envuelve
tu vida y la mia en una gota de agua,
gota fragante que se disuelve
al sonido escalofriante tic tac, tic tac
que nos acerca cada vez más a la muerte.
creer en la ternura, la bondad y la belleza,
saber que están tus manos, tu voz y tu pureza,
que me abrazan siempre en un cálido verde de alborada.
Pero, amado señor mío,
cuando mueras o yo lo haremos solos,
tú con tu arrojo, yo con mi brío,
última danza que bailaremos todos.
Danza de muerte, danza aventurada y alegre,
instante cotidiano y glorioso,
!cántame una melodía!
instante divino, sublime, fastuoso,
que no permita la cobardía
ante el evento de la vida.
Y no escucharé el llanto quebrado de tu voz,
porque la muerte será mía, a solas, conmigo;
y tú musitarás tan sólo retazos de un adiós,
mientras el abismo me da la mano y se vuelve fiel amigo.
Y es que en realidad estamos solos, y no de soledad,
sino solos de voz, de pensamiento y de este caminad,
que desde el nacimiento hasta la muerte,
va tejiendo entre risas y lágrimas, el telar de nuestra suerte.
Por eso quiero tocar tu mano
y abrazarte hasta que reviente,
sentir que mis pasos no fueron en vano
y besar tus labios con fervor ardiente.
!Amado mío!, partamos con una retirada digna,
llena de júbilo, amor y alegrías.
por haber sentido en estas venas la existencia plena,
caminos de escarlata que amaron el dulce y el amargo de los días.
Vayámonos de aquí siendo valientes
acariciando la fragilidad que envuelve
tu vida y la mia en una gota de agua,
gota fragante que se disuelve
al sonido escalofriante tic tac, tic tac
que nos acerca cada vez más a la muerte.
Existencialismo de madrugada
Hay un momento, preciso momento como a las 5:12 am en que se activa mi alarma, me levanto a encender el boiler, admiro el vestido negro de la noche y siento como si el mundo entero jamás se fuese a despertar otra vez, como si a esa hora la soledad se sintiera más profunda y la historia humana se borrara de los libros y el recuerdo por siempre; tal como si cada día volviese a empezar todo de nuevo y se me despierta la curiosa idea de que al salir de mi morada las calles yacerán abandonadas, las escuelas vacías y un viento sombrío adornará la escena.
Es en ese instante cuando la luna se aleja del manto estelar y el tiempo desdibuja sus límites, cuando no es de día ni es de noche, cuando no se es..., y se llega a entender un poco que todo esto es un instante y nada más.
Es en ese breve lapso que pienso en que simplemente soy un saco de huesos y órganos, en donde la sangre fluye y lo efímero de toda esta organización social me cala en lo más hondo..., es en ese brevísimo que la quijada duele de miedo y se tensa hasta las lágrimas, es en ese despertar que me doy cuenta del pobre mortal y sus ansias de producir, de aprovechar el día porque eventualmente todos hemos de morir.
Es acaso el momento más oscuro, en donde el silencio llega a punzar cual racimo de cuchillos atravesando lánguidamente el orgullo humano, orgullo que se disuelve en ese tener que bañarse para empezar un nuevo día al ritmo de la convención social, en donde la vida se nos va con la cadencia de 7 a 3 y una hora para comer, en los sábados de medio tiempo y los domingos para lavar y ver acción.
... Y de repente pienso que una vez durmiendo, mañana será otro día y no tendremos que seguir el mismo camino, ni repetir las mismas historias una y otra vez, porque es una la vida y el humano eventualmente comprenderá lo mucho que hay por hacer; y parece que en ese breve lapso una pequeña esperanza aparece, diciéndome que quizá este nuevo día será realmente nuevo y que nuestro mundo brillará con otra luz, porque amanecer significa otra oportunidad, para pedir perdón y ahora sí sonreir y saludar al extraño aunque este no conteste ni te mire a los ojos, tan sólo por la alegría de tener una nueva oportunidad para volver a comenzar.
¿Cuántos días vivimos?, ¿cuántas oportunidades se nos dan?, ¿cuántas vidas existimos?, si cada amanecer significa respirar de nueva cuenta y de nueva cuenta la magia y el azar nos dan más tiempo, el aire en los pulmones nos abriga, el sol nos saluda solemne y en su calidez nos abraza; es ahí cuando pienso... la vida nos ama !y nos ama tanto! porque aun seguimos aquí, amaneciendo cada vez, a pesar del dolor...siempre a pesar del dolor que implica respirar, pero sabiendo que son más los breves lapsos que en lo cotidiano pintan una sonrisa en nuestros labios y entonan dulces melodías a nuestros corazones, !y que son gratis!, tan gratis que no los sabemos apreciar porque no pagamos por ellos, pero que finalmente son estos sentires los que nos hemos de llevar en nuestro último suspiro y que si sabemos ser agradecidos diremos adiós dignamente, por tanta gracia y belleza que nos ha tocado a suerte respirar en esta...la tragicomedia humana.
Es en ese instante cuando la luna se aleja del manto estelar y el tiempo desdibuja sus límites, cuando no es de día ni es de noche, cuando no se es..., y se llega a entender un poco que todo esto es un instante y nada más.
Es en ese breve lapso que pienso en que simplemente soy un saco de huesos y órganos, en donde la sangre fluye y lo efímero de toda esta organización social me cala en lo más hondo..., es en ese brevísimo que la quijada duele de miedo y se tensa hasta las lágrimas, es en ese despertar que me doy cuenta del pobre mortal y sus ansias de producir, de aprovechar el día porque eventualmente todos hemos de morir.
Es acaso el momento más oscuro, en donde el silencio llega a punzar cual racimo de cuchillos atravesando lánguidamente el orgullo humano, orgullo que se disuelve en ese tener que bañarse para empezar un nuevo día al ritmo de la convención social, en donde la vida se nos va con la cadencia de 7 a 3 y una hora para comer, en los sábados de medio tiempo y los domingos para lavar y ver acción.
... Y de repente pienso que una vez durmiendo, mañana será otro día y no tendremos que seguir el mismo camino, ni repetir las mismas historias una y otra vez, porque es una la vida y el humano eventualmente comprenderá lo mucho que hay por hacer; y parece que en ese breve lapso una pequeña esperanza aparece, diciéndome que quizá este nuevo día será realmente nuevo y que nuestro mundo brillará con otra luz, porque amanecer significa otra oportunidad, para pedir perdón y ahora sí sonreir y saludar al extraño aunque este no conteste ni te mire a los ojos, tan sólo por la alegría de tener una nueva oportunidad para volver a comenzar.
¿Cuántos días vivimos?, ¿cuántas oportunidades se nos dan?, ¿cuántas vidas existimos?, si cada amanecer significa respirar de nueva cuenta y de nueva cuenta la magia y el azar nos dan más tiempo, el aire en los pulmones nos abriga, el sol nos saluda solemne y en su calidez nos abraza; es ahí cuando pienso... la vida nos ama !y nos ama tanto! porque aun seguimos aquí, amaneciendo cada vez, a pesar del dolor...siempre a pesar del dolor que implica respirar, pero sabiendo que son más los breves lapsos que en lo cotidiano pintan una sonrisa en nuestros labios y entonan dulces melodías a nuestros corazones, !y que son gratis!, tan gratis que no los sabemos apreciar porque no pagamos por ellos, pero que finalmente son estos sentires los que nos hemos de llevar en nuestro último suspiro y que si sabemos ser agradecidos diremos adiós dignamente, por tanta gracia y belleza que nos ha tocado a suerte respirar en esta...la tragicomedia humana.
Frente serena
Señor de antaño y suspiro lento,
tu rostro oculta la paz que no conoce este mundo,
como si en esa sien llana cantase el pájaro quieto
una melodía de despedida al invierno taciturno.
O danzase al gemido del viento
un tango de Gardel en el desierto.
Frente serena ante una urbe hostil,
lisa y amplia, de paz inquebrantable, de marfil.
Serenidad que se desliza lentamente,
escabulléndose entre el mar sinuoso de la muerte.
Frente serena que la arena del tiempo no acaricia,
porque tu vejez impávida la llevas dentro
y es que la vejez es morir a destiempo,
de la anacronía del tic tac de la tiricia.
Frente serena bañada de montaña, de rocío, de madrugada;
el lamento mudo de los valles vaga libre por el yermo,
y el claro de luna es testigo ciego y alegre de tu calma,
mientras la insondable noche resbala en el peñón silente del abismo.
!Llueve! montañés de piel de roca,
frente serena ríe y llora,
y su sangre se trastoca, toca y convoca
a unirse al sereno plúmbeo del ocaso,
entonando al fuego que fusiona
unas coplas al ritmo de dos copas
cuando dos viajeros andantes se apasionan
al fervor de la lluvia de marzo.
tu rostro oculta la paz que no conoce este mundo,
como si en esa sien llana cantase el pájaro quieto
una melodía de despedida al invierno taciturno.
O danzase al gemido del viento
un tango de Gardel en el desierto.
Frente serena ante una urbe hostil,
lisa y amplia, de paz inquebrantable, de marfil.
Serenidad que se desliza lentamente,
escabulléndose entre el mar sinuoso de la muerte.
Frente serena que la arena del tiempo no acaricia,
porque tu vejez impávida la llevas dentro
y es que la vejez es morir a destiempo,
de la anacronía del tic tac de la tiricia.
Frente serena bañada de montaña, de rocío, de madrugada;
el lamento mudo de los valles vaga libre por el yermo,
y el claro de luna es testigo ciego y alegre de tu calma,
mientras la insondable noche resbala en el peñón silente del abismo.
!Llueve! montañés de piel de roca,
frente serena ríe y llora,
y su sangre se trastoca, toca y convoca
a unirse al sereno plúmbeo del ocaso,
entonando al fuego que fusiona
unas coplas al ritmo de dos copas
cuando dos viajeros andantes se apasionan
al fervor de la lluvia de marzo.
A palín
Te vi pequeño y te adopté, eras grotesco en tu abandono pero así te acogí en mis brazos, te acompañé en tu crecimiento y a diario te daba de beber; me complacía al mirar esa piel salada que al tocarla se volvía de una aspereza dulce.
Pasaba el tiempo y yo te alimentaba de amor y cariño a pesar de la cautela y el sigilo que guardabas con todo aquello ajeno de ti y que observabas como leve amenaza; te envolví en el calor más absoluto aun cuando algunas veces me hiciste sangrar y llorar en tu sacra inocencia.
Llegó el momento en que ya no cabías en tu pequeña casa y aunque me dolió verte partir tuve que dejarte ir. Te mostré el mundo y en un último abrazo te solté de mi mano para que crecieras, al principio parecía que morías; ¿extrañabas acaso el calor del hogar en el que te acogí?, ¿echabas de menos mis pequeñas y disparatadas charlas?...
Creciste caóticamente y en esa locura que esbozaba tu sombra emanaba una belleza etérea que salpicaba mis días de alegrías.
Ahora el mundo estaba a tus pies, ahora te estirabas a la vida y tus mejillas volvían a rebosar de un rosa tierno. Me resigné a tu partida y a saber y creer que afuera estarías mejor, que harías amigos y tostarías tu piel al calor del sol abrasante de esta tierra cálida; por las mañanas salía a contemplar tu galanura enamorada y en las tardes de ventiscas arenosas tu cuerpo danzaba gracioso al compás de los acordes tristes de un desierto que se sabe seco y que sucumbe a la melancolía de esos atardeceres pintados de un azul-púrpura.
Y en una de esas contemplaciones en las que quería resolver los enigmas del universo en una espina, en las que la fragancia de tu piel me envolvía perdiéndome en los misterios del por qué, le dimos la bienvenida al invierno con aroma de café.
Y te miraba deslumbrada cuando el frío rocío se confundía con tus lágrimas verdes de olor a salvia…
Y me saludabas fresco haciéndole una reverencia a la quietud del alba…
Y me daba cuenta que me sonreías enigmáticamente; te admiraba… tú lo sabías y flirteabas con esa gracia y ese garbo con que el invierno te vistió.
Hoy sigo contemplándote en secreto porque sé del pudor que alimenta tu tibia desnudez, y sé que a pesar de que el mundo ahora es tuyo me sigues queriendo a tu manera, lo sé porque de vez en cuando mis caricias provocan tu infantil vanidad y unas gotas de rojo escarlata se confunden con el soberano verde de tu clorofila, ...lo sé porque los años han pasado y sigues fiel a mi en cada tarde que se viste de gris.
Pasaba el tiempo y yo te alimentaba de amor y cariño a pesar de la cautela y el sigilo que guardabas con todo aquello ajeno de ti y que observabas como leve amenaza; te envolví en el calor más absoluto aun cuando algunas veces me hiciste sangrar y llorar en tu sacra inocencia.
Llegó el momento en que ya no cabías en tu pequeña casa y aunque me dolió verte partir tuve que dejarte ir. Te mostré el mundo y en un último abrazo te solté de mi mano para que crecieras, al principio parecía que morías; ¿extrañabas acaso el calor del hogar en el que te acogí?, ¿echabas de menos mis pequeñas y disparatadas charlas?...
Creciste caóticamente y en esa locura que esbozaba tu sombra emanaba una belleza etérea que salpicaba mis días de alegrías.
Ahora el mundo estaba a tus pies, ahora te estirabas a la vida y tus mejillas volvían a rebosar de un rosa tierno. Me resigné a tu partida y a saber y creer que afuera estarías mejor, que harías amigos y tostarías tu piel al calor del sol abrasante de esta tierra cálida; por las mañanas salía a contemplar tu galanura enamorada y en las tardes de ventiscas arenosas tu cuerpo danzaba gracioso al compás de los acordes tristes de un desierto que se sabe seco y que sucumbe a la melancolía de esos atardeceres pintados de un azul-púrpura.
Y en una de esas contemplaciones en las que quería resolver los enigmas del universo en una espina, en las que la fragancia de tu piel me envolvía perdiéndome en los misterios del por qué, le dimos la bienvenida al invierno con aroma de café.
Y te miraba deslumbrada cuando el frío rocío se confundía con tus lágrimas verdes de olor a salvia…
Y me saludabas fresco haciéndole una reverencia a la quietud del alba…
Y me daba cuenta que me sonreías enigmáticamente; te admiraba… tú lo sabías y flirteabas con esa gracia y ese garbo con que el invierno te vistió.
Hoy sigo contemplándote en secreto porque sé del pudor que alimenta tu tibia desnudez, y sé que a pesar de que el mundo ahora es tuyo me sigues queriendo a tu manera, lo sé porque de vez en cuando mis caricias provocan tu infantil vanidad y unas gotas de rojo escarlata se confunden con el soberano verde de tu clorofila, ...lo sé porque los años han pasado y sigues fiel a mi en cada tarde que se viste de gris.
Ella camina sin dirección, la lluvia nubla su travesía, los zapatos enlodados guardan pedazos de ciudad y se alimentan de sus sombras.
El agua azul erosiona la amargura verde endulzando la tarde, el frío acaricia las manos moradas mientras come pan de su hogar.
El agua azul erosiona la amargura verde endulzando la tarde, el frío acaricia las manos moradas mientras come pan de su hogar.
De la condición humana
Camino, camino y lo hago sin cesar, veo rostros distintos, seres humanos inmersos en sus historias personales, con la mirada perdida, como queriendo llegar a quién sabe donde; los observo absorta y me sorprenden sus contornos, ese brillo único que sobresale en cada par de ojos, cada nariz y sus líneas torcidas, desiguales, escabrosas, salvajes, sinuosas, cada par de pies y todo ese camino que han andado, algunos arropados con la suerte de una bella infancia, otros agazapados en el frío de la desesperanza, con la mirada desvanecida entre el horizonte de lo incierto queriendo serlo todo y nada a la vez, porque nos vence el tiempo y aquellos anhelos de futuro ideado se vuelven cotidianidad, instantes que no podemos atrapar… se visten de fugacidad, y cuando menos lo esperamos ya es el día siguiente y el día siguiente y el día siguiente y la nada nos cala con el hielo del sinsabor.
Camino, camino y lo hago sin cesar, en esta vida que parece tan promisoria, cuando se es niño y todavía se cree, cuando nuestra mayor preocupación se vuelca en el que la trae, en el que no se nos encuentre en nuestro escondite secreto, en el que corra más lejos para no ser uno de los quemados, en si hoy nos miró o no el chico de nuestros sueños.
Camino, camino y lo hago sin cesar, cuando se despierta a la vida en una danza de ideales, de rebeldía y la convicción de cambiar esta sociedad injusta que sentimos tan cerca y tan poco nuestra; cuando el beberse la copa de un sorbo es lo habitual, y es cuando muchos se quedan atrás; cuando pensamos que ese brío nos acompañará por siempre ¡y se extingue!, ¡y es tan breve!
Camino, camino y lo hago sin cesar, cuando observo una etapa de madurez que riega un campo fértil de deseo, en donde olvidamos un poco de qué estamos hechos, nuestra condición humana, condición frágil, efímera cual extinción de un fósforo.
Camino, camino y lo hago sin cesar, cuando la vida es lenta y lentos nuestros pasos, advirtiendo un dejo de amargura y angustia en aquel viejo, que no se olvida de sus años mozos y todo su diálogo se basa en un pasado que es suyo, en el cual depositó sus mejores momentos y en el que vivió grandes experiencias; lo advierto porque esos ojos cansados, rodeados por el surco abismal del tiempo, me dicen que ese cuerpo ha envejecido injustamente, pues dentro de sí se sigue siendo niño y las ganas de vivir continúan haciendo efervescencia en su alma, pero habrá que convencerse de que lo natural es morir, de que es mejor resignarse a que ya pasó nuestro tiempo y la existencia fue un simple guiño del cosmos haciendo deferencia al accidente, la gran inconsciencia causal de nuestro ser.
Camino, camino y lo hago sin cesar, en esta vida que parece tan promisoria, cuando se es niño y todavía se cree, cuando nuestra mayor preocupación se vuelca en el que la trae, en el que no se nos encuentre en nuestro escondite secreto, en el que corra más lejos para no ser uno de los quemados, en si hoy nos miró o no el chico de nuestros sueños.
Camino, camino y lo hago sin cesar, cuando se despierta a la vida en una danza de ideales, de rebeldía y la convicción de cambiar esta sociedad injusta que sentimos tan cerca y tan poco nuestra; cuando el beberse la copa de un sorbo es lo habitual, y es cuando muchos se quedan atrás; cuando pensamos que ese brío nos acompañará por siempre ¡y se extingue!, ¡y es tan breve!
Camino, camino y lo hago sin cesar, cuando observo una etapa de madurez que riega un campo fértil de deseo, en donde olvidamos un poco de qué estamos hechos, nuestra condición humana, condición frágil, efímera cual extinción de un fósforo.
Camino, camino y lo hago sin cesar, cuando la vida es lenta y lentos nuestros pasos, advirtiendo un dejo de amargura y angustia en aquel viejo, que no se olvida de sus años mozos y todo su diálogo se basa en un pasado que es suyo, en el cual depositó sus mejores momentos y en el que vivió grandes experiencias; lo advierto porque esos ojos cansados, rodeados por el surco abismal del tiempo, me dicen que ese cuerpo ha envejecido injustamente, pues dentro de sí se sigue siendo niño y las ganas de vivir continúan haciendo efervescencia en su alma, pero habrá que convencerse de que lo natural es morir, de que es mejor resignarse a que ya pasó nuestro tiempo y la existencia fue un simple guiño del cosmos haciendo deferencia al accidente, la gran inconsciencia causal de nuestro ser.
Gato malévolo
Guardián de antigua reliquia y secreto humano;
luz de luna sobre ti dibuja extraña silueta,
camarada del exiliado, cómplice del anciano,
cuando con sigilo te deslizas por la banqueta.
Fuiste fiel acompañante de faraones,
amante del placer y de las noches,
perpetuo cómplice de orgías y aquelarre,
eterno vigilante de lóbrego puente.
Amigo del diablo y de la muerte,
heredero de brujas, de caminar mágico;
símbolo de mala suerte,
tu sombra es un relato fantástico.
Trataron de exterminarte,
por ignorancia prejuiciado,
de la peste bubónica culparte,
por malos augurios acusado.
¿Quién eres gato que has sido vetado de la historia?
que hasta Poe te ha maldecido,
cementerio de mascotas, vil escoria.
Presiento que serás testigo de la ruina humana...
luz de luna sobre ti dibuja extraña silueta,
camarada del exiliado, cómplice del anciano,
cuando con sigilo te deslizas por la banqueta.
Fuiste fiel acompañante de faraones,
amante del placer y de las noches,
perpetuo cómplice de orgías y aquelarre,
eterno vigilante de lóbrego puente.
Amigo del diablo y de la muerte,
heredero de brujas, de caminar mágico;
símbolo de mala suerte,
tu sombra es un relato fantástico.
Trataron de exterminarte,
por ignorancia prejuiciado,
de la peste bubónica culparte,
por malos augurios acusado.
¿Quién eres gato que has sido vetado de la historia?
que hasta Poe te ha maldecido,
cementerio de mascotas, vil escoria.
Presiento que serás testigo de la ruina humana...
Con hambre
Ella quiere pan, está sola, por ahí se escucha ¡pobre mugrosa!;
tan sólo cinco años, de hambre, de rechazo, ¡vida maldita!
Inanición, un número más para el padrón ¡vida asquerosa!
tan sólo cinco años y el mundo entero contra esa pequeñita.
Vuelo interrumpido que la tarde añora,
llovizna que no cesa, angustia azul, sombra que llora;
una vida se dispersa en restos, cenizas, dolor,
glacial tierra de panteón, fosa común, ficción de amor.
Niña de ojos cerrados, estrella extinta, juventud perdida,
Niña que grita ¡miedo y horror!, risa afligida.
cenizas de adioses, nunca tuvo hogar,
en esta tierra ya no hay cordura, nunca tuvo lugar.
Esta fue su historia, muerte de tarde, muerte cualquiera,
nadie lo sabe, a pocos importa cuán bella era;
no se escucha más esa vocecita,
Un brillo más que la ciudad nos quita.
tan sólo cinco años, de hambre, de rechazo, ¡vida maldita!
Inanición, un número más para el padrón ¡vida asquerosa!
tan sólo cinco años y el mundo entero contra esa pequeñita.
Vuelo interrumpido que la tarde añora,
llovizna que no cesa, angustia azul, sombra que llora;
una vida se dispersa en restos, cenizas, dolor,
glacial tierra de panteón, fosa común, ficción de amor.
Niña de ojos cerrados, estrella extinta, juventud perdida,
Niña que grita ¡miedo y horror!, risa afligida.
cenizas de adioses, nunca tuvo hogar,
en esta tierra ya no hay cordura, nunca tuvo lugar.
Esta fue su historia, muerte de tarde, muerte cualquiera,
nadie lo sabe, a pocos importa cuán bella era;
no se escucha más esa vocecita,
Un brillo más que la ciudad nos quita.
Poema
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¿Acaso no es perfecto y bello?, ¿acaso no tiene sonoridad y una fonética melodiosa?
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¿Acaso no es perfecto y bello?, ¿acaso no tiene sonoridad y una fonética melodiosa?
Señor
Huelo en su frente un andar a caballo,
un crujir de madera amiga de los siglos
en un puente muerto.
A través de su logos puedo sentirle
y sentir el frío de la noche
y el susurro de un viento ya marchito,
hastiado del hastío.
Lo único que sé es que mientras
todo lo que me rodea canta,
grita de euforia y a veces llora,
siempre habrá este silencio
que me dice todo,
que me grita a vacíos
que tu existes y yo soy.
un crujir de madera amiga de los siglos
en un puente muerto.
A través de su logos puedo sentirle
y sentir el frío de la noche
y el susurro de un viento ya marchito,
hastiado del hastío.
Lo único que sé es que mientras
todo lo que me rodea canta,
grita de euforia y a veces llora,
siempre habrá este silencio
que me dice todo,
que me grita a vacíos
que tu existes y yo soy.
Suspiros
Noche de mar con sonidos fríos
y arena fresca, con fuego ardiente
y calor en mis venas
y bombones
y estrellas
y tú.
y arena fresca, con fuego ardiente
y calor en mis venas
y bombones
y estrellas
y tú.
A él
De repente observo un mundo de sol en invierno,
y sin ti se apaga,
esta vacío,
es un infierno.
¿Qué puede ser la vida, sino un sueño de amor?,
una noche,
mil estrellas,
tu y yo alrededor.
y sin ti se apaga,
esta vacío,
es un infierno.
¿Qué puede ser la vida, sino un sueño de amor?,
una noche,
mil estrellas,
tu y yo alrededor.
Utopía
!Tú!, que viajas en desiertos desolados,
dime si todo lo que veo y siento es falso
para estos huesos derrotados sin haber luchado.
!Dime! si alguna vez veré tu cara triste,
para sentir que he llegado a la montaña
donde yace tu cuerpo ensangrentado
esperando por mi beso frío y tibio,
y salvarte del hastío que ha acabado,
acabado con tus pies que eran tu fuerza,
y que ahora sólo intentan detenerte.
Déjame alcanzarte y dar fin a este suplicio,
con mis manos y el suave tacto que te abraza,
curaré tu eterna soledad anciana
y beberemos con un beso,
tu mi sangre,
yo la tuya
y unidos por la fatalidad... la vida volverá a renacer en mil criaturas.
dime si todo lo que veo y siento es falso
para estos huesos derrotados sin haber luchado.
!Dime! si alguna vez veré tu cara triste,
para sentir que he llegado a la montaña
donde yace tu cuerpo ensangrentado
esperando por mi beso frío y tibio,
y salvarte del hastío que ha acabado,
acabado con tus pies que eran tu fuerza,
y que ahora sólo intentan detenerte.
Déjame alcanzarte y dar fin a este suplicio,
con mis manos y el suave tacto que te abraza,
curaré tu eterna soledad anciana
y beberemos con un beso,
tu mi sangre,
yo la tuya
y unidos por la fatalidad... la vida volverá a renacer en mil criaturas.
Al Bilikito
Rincón callado en profundas aguas,
regresa a la tierra y absorbe mi alma,
nutre tu oscuro mar con la luz triste de mis ojos,
pues ya no merezco oler ninguna flor.
Infierno cálido ven por mi sombra,
acuchíllame con tus llamas y...
quema mis otoños,
pues aun sin haberte conocido muerte...
mis pupilas ya no tienen vida,
se encuentran ennegrecidas por un sueño imposible.
¡Escúchame! tumba abandonada
!devuélveme su cuerpo mutilado por criaturas malditas!,
pues iré tras cada vena, cada gota de sangre,
aunque tenga que abrirles las entrañas a esos seres come carne y él volverá con vida.
¡Baja ya de mis espaldas! Tristeza,
pues sangro y no muero...sólo sangro,
y me inundo del terror de ver su imagen
sin tener la fuerza de distinguir lo real.
Sé claramente que seguiré pensando en él
y que jamás en cada segundo de esta vida,
ni en un instante podré ver su cara o tocar su mano;
ni escuchar juntos la melodía perfecta de un Buddy Holly,
“Crying, waiting, hoping you’ll come back Maybe someday soon…”
Hoy es un Viernes,
dentro de unos años será otra vez viernes y se que moriré;
me duele saber que no volveré a verlo,
ni hoy, ni en mil siglos que hay de tiempo.
¡Vida inútil!, calla ya de mis oídos,
ensordece mi espíritu
y húndeme en el olvido,
en el olvido de aquella tumba de 1800
que vi hace un tiempo,
en donde las letras se han borrado ya
y sólo queda la fragilidad del polvo.
Hoy me atrevo a concluir que él nunca existió...
que estamos muertos ya...
regresa a la tierra y absorbe mi alma,
nutre tu oscuro mar con la luz triste de mis ojos,
pues ya no merezco oler ninguna flor.
Infierno cálido ven por mi sombra,
acuchíllame con tus llamas y...
quema mis otoños,
pues aun sin haberte conocido muerte...
mis pupilas ya no tienen vida,
se encuentran ennegrecidas por un sueño imposible.
¡Escúchame! tumba abandonada
!devuélveme su cuerpo mutilado por criaturas malditas!,
pues iré tras cada vena, cada gota de sangre,
aunque tenga que abrirles las entrañas a esos seres come carne y él volverá con vida.
¡Baja ya de mis espaldas! Tristeza,
pues sangro y no muero...sólo sangro,
y me inundo del terror de ver su imagen
sin tener la fuerza de distinguir lo real.
Sé claramente que seguiré pensando en él
y que jamás en cada segundo de esta vida,
ni en un instante podré ver su cara o tocar su mano;
ni escuchar juntos la melodía perfecta de un Buddy Holly,
“Crying, waiting, hoping you’ll come back Maybe someday soon…”
Hoy es un Viernes,
dentro de unos años será otra vez viernes y se que moriré;
me duele saber que no volveré a verlo,
ni hoy, ni en mil siglos que hay de tiempo.
¡Vida inútil!, calla ya de mis oídos,
ensordece mi espíritu
y húndeme en el olvido,
en el olvido de aquella tumba de 1800
que vi hace un tiempo,
en donde las letras se han borrado ya
y sólo queda la fragilidad del polvo.
Hoy me atrevo a concluir que él nunca existió...
que estamos muertos ya...
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